
Treinta días dan para organizarlo todo sin prisas, siempre que repartas el trabajo. La primera semana es para medir huecos y calcular volumen real; la segunda, para tramitar el permiso municipal de ocupación de vía pública, algo clave si vives en el Joan Prim o Can Bassa, donde las escaleras estrechas obligan a veces a usar plataforma elevadora. En la tercera ya deberías tener claro qué muebles se desmontan y qué cajas necesitas. Y la cuarta, solo cargar.
No dejes para el último día cosas como el mercado del jueves en la Porxada, porque te bloqueará el acceso con el camión si no has pedido autorización con varios días de antelación. Tampoco olvides las franjas horarias de las peatonales del centro para descargar. Si pides un pressupost de mudança ahora, tendrás tiempo de comparar opciones antes de fin de mes, cuando la demanda sube y los precios se mueven hacia arriba dentro de las horquillas habituales del sector.
Día 30: medir el volumen real antes de pedir presupuesto de mudanza
Para pedir presupuesto, olvida el número de habitaciones. Lo que manda son los metros cúbicos reales, y ahí es donde muchos se dejan llevar por la intuición. Se suele contar el salón y las dos camas, pero casi siempre se olvidan del trastero, del altillo lleno de maletas o de esa terraza con los muebles de jardín que pesan más de lo que parece. En Granollers, buena parte del parque de viviendas viene de los años sesenta; fincas de escalera estrecha donde caben personas y cajas, pero un armario de cinco puertas ya no entra en el ascensor.
No hace falta que nadie suba a medir si tienes prisa. Graba un vídeo corto recorriendo cada estancia, asegurándote de que se vea bien el volumen de los bultos. Incluye también la planta exacta, el portal y las dimensiones del ascensor. Con ese material hacemos una valoración bastante ajustada desde el teléfono. Si el volumen resulta grande o el acceso queda dudoso, pasamos a verlo sin ningún compromiso antes de cerrar cifras.
Día 25: fijar la fecha fuera del jueves de mercado de la Porxada
En Granollers no miramos solo tu calendario. Los jueves, el mercado se apodera de la Porxada y baja por Sant Roc, Maluquer i Salvador o el carrer del Rec antes de que amanezca del todo. Si aparcar junto al portal para cargar es inviable, hay que buscar huecos reales: llegar a primera hora, cuando aún no han montado las paradas, o volver por la tarde. También vale cambiar el día o dejar el camión en una calle contigua y cubrir los últimos metros con carros, algo habitual en nuestro trabajo diario.
A veces conviene moverse fuera de lo establecido. Atendemos también sábados y domingos, porque el fin de semana concentra mucha demanda pero permite maniobrar sin aglomeraciones. Ojo con la normativa municipal: ocupar la vía pública o instalar la plataforma elevadora exige permiso del Ayuntamiento, que tramitamos con días de antelación. Además, pedimos a la comunidad que despeje la acera frente a la entrada para que podamos acercar el vehículo sin obstáculos. Así evitamos sorpresas de última hora y aseguramos que la carga fluya sin interrupciones en pleno centro.
Día 20: el permiso de vía pública cuando entra elevador en fachada
Cuando el montamuebles tiene que salir por la ventana, el problema no es técnico, es burocrático. La plataforma ocupa la calzada y eso obliga a pedir autorización al Ayuntamiento de Granollers. No se concede en un día; hay que tramitarlo con días de antelación porque el Consistorio revisa el corte de tráfico y la seguridad peatonal. Por eso, si sabemos que vamos a necesitar elevador —porque el armario de cinco puertas o el sofá rinconero no caben por la escalera corta de una finca de los años sesenta—, cerramos la fecha tres semanas antes.
Nosotros nos encargamos de toda esa gestión administrativa mientras tú solo te preocupas de las cajas. Una vez aprobado el permiso, avisamos a la comunidad de vecinos para que a la hora acordada esté despejado el trozo de acera frente a la entrada. Sin ese espacio libre, la plataforma no despliega y el camión bloquea el paso, especialmente en calles estrechas del centro donde ya está el mercado de la Porxada. Así evitamos sustos de última hora y cargamos sin pisar líneas amarillas ni molestar más de lo necesario.
Día 15: empezar el embalaje por el trastero y por lo que no se usa
Empezamos el día quince por donde menos se toca: trasteros, libros y ropa de otras temporadas. Deja la cocina y el baño para el final, que es lo que usas hasta el último minuto. En Granollers, con esas fincas de los sesenta en Sota el Camí Ral o Joan Prim, el espacio cuenta. Así que seguimos la regla del peso: cajas pequeñas para lo pesado, grandes para lo ligero. Si metes mucha carga en una caja grande, no podremos levantarla sin romper la espalda o el suelo.
Al cerrar cada bulto, ponemos la estancia de destino, no qué hay dentro. Es más rápido para nosotros al cargar en el camión y para ti al colocar en casa. Puedes encargarnos todo el embalaje o solo lo delicado: vajilla, cristalería, cuadros y espejos. Esa elección cambia el presupuesto, pero evita sorpresas. Si prefieres embalar tú los libros y dejarnos a nosotros lo frágil, dínoslo; así ajustamos las horas y el material necesario.
Día 7: altas, bajas y cambio de domicilio dentro del Vallès Oriental
El último día toca burocracia y suministros. Si te mueves dentro de Granollers, solo actualizas el padrón si cambias de casa, pero al cruzar a Canovelles, Les Franqueses, Cardedeu o Parets del Vallès, obligatoriamente haces la alta en el nuevo ayuntamiento y la baja en el anterior. Eso implica avisar al banco, al seguro del coche y al de hogar para evitar sorpresas con las franquicias. No esperes a tener las llaves puestas: deja la luz y el gas contratados para el día previo a la carga. Montar un armario de cinco puertas en la oscuridad no es plan.
Aprovecha que los técnicos pasan antes de que lleguen los camiones. En pisos antiguos del Joan Prim o Can Bassa, donde el ascensor suele quedarse corto, conviene tener ya conectada la fibra para coordinar cualquier imprevisto. Nosotros nos encargamos de la logística física, pero los trámites administrativos son tuyos; hazlos por orden y ten listos los contratos nuevos. Si necesitas ayuda para organizar el trasiego entre comarcas vecinas, revisa nuestros servicios de mudanzas en el Vallès Oriental. La clave está en anticiparse: nadie quiere firmar la entrega con el móvil sin batería ni el internet caído.
Día 0: la caja de la primera noche y el orden de carga del camión
La víspera de la mudanza en Granollers, deja aparte una caja de primera noche: sábanas, toallas, cargadores, medicación y lo básico para el desayuno. Que viaje contigo en el coche, no amontonada entre los bultos del camión. Así evitas registrar media casa buscando las llaves o el cepillo de dientes mientras el resto duerme en el suelo.
Nuestro equipo trabaja por fases claras: protegemos suelos y barandillas, desmontamos muebles con tornillería numerada y cargamos por estancias, marcando cada paquete. En destino, colocamos primero lo pesado contra su pared correspondiente y montamos camas y armario principal ese mismo día. Si el ascensor del casco antiguo, con sus cabinas pequeñas, no admite un sofá rinconero, usamos plataforma elevadora por fachada.
Retiramos todo el cartón sobrante antes de marcharnos. En zonas como Joan Prim o Can Bassa, donde las fincas de los años sesenta tienen accesos justos, dejar limpia la escalera es tan importante como colocar los muebles.